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Desde Rosario, comunica la lengua quichua por Instagram y YouTube para llegar a las nuevas generaciones

Miércoles 28 de Agosto del 2024

Es profesora y traductora de lengua quichua y en las redes sociales, encontró una vía para compartir lecciones y curiosidades sobre esta lengua ancestral vigente en Santiago del Estero.

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María Morena Sández es rosarina, hija de santiagueños, profesora y traductora de lengua quichua, la lengua ancestral que, si bien su habla se preserva en algunos lugares del territorio de Santiago del Estero, también su habla y escritura cobra interés de aprendizaje entre las nuevas generaciones que exploran distintas plataformas de internet.


Con el auge de las redes sociales, particularmente Instagram y la plataforma YouTube, Morena ha encontrado en estos canales una poderosa vía para dar a conocer y preservar la lengua desde una perspectiva “moderna”, a partir de la curiosidad que despierta en muchos ciertas palabras y expresiones con ese acento dulce y rústico que conlleva el quichua santiagueño.



¿Cómo surgió la idea de crear un espacio en Instagram para la difusión del quichua santiagueño?


-Después de haber estudiado lengua quechua en la Universidad Nacional de Rosario y quichua santiagueño en la Universidad de Buenos Aires, sentí el llamado de hacer algo con esa formación. No solo dar clases, también quería comunicar la quichua desde una perspectiva “moderna”, si se quiere. Comencé a notar que por momentos predominaba un discurso demasiado solemne o excesivamente folklorizante en torno al quichua, que contribuía a mantener a la lengua asociada a un pasado, a algo antiguo, siempre a punto de perderse para siempre. Me interesaba encontrar el lenguaje para contar todas las cosas que podemos hacer hoy con la quichua y también cómo puedo pensarme yo como quichuista en la ciudad, en un contexto no sachero. Siento que ese lenguaje lo pude encontrar en plataformas como Instagram y Youtube, donde puedo llegar a otras generaciones que descubren que con la quichua podemos hacer chistes, memes y no solo hablar de la mazamorra y el ushpero, por poner algún ejemplo. Me encontré con que la variedad de Santiago del Estero no tenía presencia en redes. Había grupos de Facebook, pero no había gente creando contenido, así que me comencé a hacer mis propias publicaciones y videos. 





¿Cuáles son las preguntas más comunes de parte de los usuarios respecto a una lengua que tiene mayor incidencia en Santiago del Estero?


-En general, suelen preguntar cómo se traduciría tal o cual palabra del castellano al quichua. Me ha pasado que me consultaran por alguna traducción de un nombre que quieren ponerle a una moto, a una banda, a un emprendimiento… Muchos me dicen que son hijos o nietos de santiagueños, que sus padres o abuelos eran quichuistas, y a mí me gusta mucho escuchar esas historias. También me trasladan alguna inquietud que les haya surgido a partir de alguna publicación que hice. Se esfuerzan por comprender estructuras sintácticas que son realmente complejas en una primera aproximación, lo que me pone muy contenta. Incluso se han acercado quechuahablantes de otras variedades realmente interesados en las semejanzas y diferencias de su lengua en relación con la quichua. Me gustaría destacar que, si bien tiene mayor incidencia en Santiago del Estero, el quichua se habla también en gran parte del conurbano bonaerense y otras zonas del país, por las masivas migraciones históricas de santiagueños a otras provincias. También hay quienes todavía piensan en el quichua santiagueño como “el quechua argentino”, una concepción que acuñó el profesor Domingo Bravo durante sus años de investigación. Hoy sabemos que afirmar algo así sería discriminar a todos aquellos inmigrantes bolivianos o peruanos que están hablando sus variedades de quechua en nuestro país. 




¿Cree que en nuestro país hay suficientes iniciativas digitales para la preservación de las lenguas originarias?


-Lo que hay son esfuerzos de particulares o de alguna que otra institución que se propone algún proyecto puntual. En cuanto a propuestas del Ministerio de Educación, no hay materiales didácticos sistemáticos. Los que existen son de escasa circulación y en general se limitan a proponer una mirada de respeto hacia un otro indígena (que siempre es eso, otro, nunca nosotros mismos) pero rara vez se habla sobre bilingüismo. Y para el caso de Santiago del Estero hablar de bilingüismo es fundamental, dado que allí el quichua está desmarcado como lengua originaria. Si le preguntamos a un quichuahablante si se siente miembro del pueblo quechua que habitó la costa central del Perú, probablemente responda “no, yo soy sacherito”. Los quichuahablantes constituyen un conglomerado étnico, de miembros de pueblos originarios, sí, pero también de inmigrantes europeos, criollos, “turcos”, como les llamamos a los sirio-libaneses… No puede generalizarse un origen étnico en común para todos ellos. En este sentido, atribuyo la falta de iniciativas digitales a un desconocimiento de este estatus particularísimo del quichua y considero que podría hacerse mucho más si se echara mano de los recursos que está generando la Universidad Nacional de Santiago del Estero (donde existen una Diplomatura en lingüística quichua, destinada a docentes y público en general, y también una Tecnicatura y una Licenciatura universitaria en Educación Intercultural Bilingüe (EIB) con mención en lengua quichua). 






¿Ha podido observar la creación de contenidos de parte de usuarios en lengua originaria?


-Sí, me gusta mucho @qhalincha_puriskiri, la cuenta de una profesora de quechua cusco-collao, que es la variedad boliviana. Tiene un contenido profuso y muy ocurrente, siempre está subiendo challenges, memes, adivinanzas y además suele sortear becas para sus cursos. Quien también comparte reels con información insoslayable es Juan Cruz Falco, técnico en lenguas indígenas, en su cuenta @juancito_piedra. En sus últimos videos comenta el origen quechua o guaraní de algunos topónimos y el componente originario de las tonadas de algunas provincias, como Córdoba. Super interesante. Solis Secca Noa (@solischa_20), una joven antropóloga y traductora de lenguas originarias, sube contenido sobre plantas sagradas, comidas típicas y costumbres del mundo andino. Hace poco contó que estaba saliendo por primera vez de su pueblo Occopata, en Cusco, para asistir a la 23.ª sesión del Foro Permanente de las Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas en Nueva York. 




¿Cree que el quichua santiagueño puede extinguirse en algún momento como ocurrió con otras lenguas originarias del mundo?


-En primer lugar, creo que tenemos que concentrar nuestros esfuerzos en hacer que el quichua sea un tema predominante: generar propuestas sistemáticas en Educación Intercultural Bilingüe, entiendo que hay un presupuesto exiguo para realizar acciones concretas en escuelas, pocos cargos docentes para las decenas de miles de niños bilingües quichua-castellano, que además no se hacen efectivos. Así, el quichua queda relegado al ámbito extraescolar, a la confección de cartulinas con glosarios de palabras y actividades similares. En el ámbito público, y al decir de uno de mis maestros, Héctor Andreani, el quichua es un recurso souvenir, sacado a relucir en fechas especiales. Ahora bien, ¿la lengua se va a perder? Yo no lo creo. Los santiagueños hablan quichua todo el tiempo, aunque no lo hablen. Cada vez que converso con algún paisano, aunque sea “en castilla”, puedo escuchar cómo por debajo de la sintaxis española discurre alguna estructura en quichua. Eso me pasa permanentemente. ¿Por qué no se ha extinguido la quichua en Santiago, si dejó de hablarse hace mucho en otras provincias del NOA? Bueno, hay quienes dicen que fue esta desmarcación del quichua como lengua originaria lo que permitió que perdurara. El estado argentino dedicó buena parte del SXIX a exterminar todo rastro de presencia indígena en nuestro territorio, pero el quichua no detentaba ese estatus de lengua originaria, por lo que se siguió hablando. Otros atribuyen su permanencia a la condición de Santiago del Estero en tanto provincia extracéntrica, en la que no han calado tan hondo las políticas educativas sarmientinas tendientes a borrar toda huella de diversidad lingüística en aras de la conformación de un ser nacional uniforme, sin fisuras. ¿Qué fue lo que pasó? Eso no lo sé… Pero me gusta pensar que los quichuistas hemos pactado con Supay en la Salamanca para una permanencia eterna. 




MARÍA MORENA SÁNDEZ 


Nació en Rosario en 1993. Es profesora y traductora de lengua quichua. Actualmente dicta seminarios y conduce «Quichuap huaan» («Hija del quichua»), un microprograma sobre quichua santiagueño en la plataforma de contenidos argentinos Media Folk. También realiza activismo lingüístico en @quichuaenrosario.


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