Chazarreta, Simón y Palavecino: Tres pilares del folclore santiagueño unidos por una fecha

Cada 24 de abril se vuelve un día cargado de sentido para la cultura de Santiago del Estero. En distintas épocas, pero con un mismo pulso identitario, fallecieron tres figuras que en esta crónica los recordamos.
Compartir nota:
Cada 24 de abril se vuelve un día cargado de sentido para la cultura de Santiago del Estero. En distintas épocas, pero con un mismo pulso identitario, fallecieron tres figuras fundamentales de la música popular argentina: Andrés Chazarreta (1960), Miguel Simón (1992) y Sixto Palavecino (2009).
Don Miguel, don Andrés y don Sixto, son tres trayectorias dentro del arte que, desde distintos caminos, contribuyeron a sostener y proyectar el alma cultural de Santiago del Estero
Considerado el Patriarca del Folclore Argentino, don Andrés fue pionero en la difusión del arte nativo en nuestro país. Desde comienzos del siglo XX recorrió el país con su Compañía de Arte Nativo y alcanzó un hito en 1921 con su presentación en el Teatro Politeama de Buenos Aires. Su tarea de recopilación y creación dejó un repertorio que aún hoy se baila y se canta, además de una fuerte presencia del quichua en sus obras, consolidando una base sobre la que se construiría buena parte del folclore argentino.
Miguel Simón, por su parte, aportó desde el bandoneón una sensibilidad profunda a la música santiagueña. Integrante de Los Hermanos Simón, y luego en su carrera solista, fue un difusor incansable del repertorio tradicional. Sus composiciones también dialogaron con la lengua quichua, ampliando el alcance de una identidad musical que trasciende generaciones. Su compromiso artístico y humano lo llevó a ser reconocido incluso fuera de la provincia: “No puedo faltar allí donde está tocando Miguel Simón…”, dice el clásico tema “El duende del bandoneón”, y que tanto popularizó la Sole Pastorutti.
La figura de Sixto Palavecino, en tanto, encarna la defensa más firme de la lengua y la cultura quichua de Santiago. Con su violín “sachero” y su canto de “quichuisto”, llevó un mensaje de identidad a escenarios del país y del mundo.
Fue junto a don Domingo Bravo y Vicente Salto impulsor del Alero Quichua Santiagueño, que se emitía por Radio Nacional. También dejó una huella profunda con la traducción del Martín Fierro al quechua. Su legado fue tan significativo que el 24 de abril fue instituido como el Día de la Cultura Quichua Santiagueña en su honor.
“Hermanos quichuistas, que por ustedes viva y se difunda el quichua. Háblenle a sus hijos y a sus nietos para que jamás desaparezca”, había dicho alguna vez este legendario músico salavinero.
Así, la coincidencia de las partidas de estos tres grandes de la música en una misma fecha resignifica el calendario cultural santiagueño.







